Casi todas las mañanas, después de dejar a mis dos hijos en la escuela, me preparo un rico café y me siento en la computadora, mi hija se instala al lado mío con 10.000 juguetes desparramados por toda la cocina. 


Mientras escribo, leo emails, twitts y demás, pongo una radio de Rosario, la ciudad que felizmente me vio nacer y crecer, en Argentina. Ayer el conductor del programa entrevistó a un psicólogo y escritor, que hablaba sobre la felicidad, y sobre el erróneo concepto que tenemos sobre ella. Decía que confundimos felicidad con placer, confundimos felicidad con llenar espacios vacíos u ocupar nuestro tiempo, en entretenernos, ya lo mismo había leído de Carl Sagan, que dice que el hombre vive buscando entretenerse, sin importar como….


Y así es, mientras tanto se nos pasa la vida, queriendo conseguir la tan anhelada felicidad como si fuera un hueso que alguien tira de un hilo para adelante, y nosotros siempre tratando de atraparlo sin poder conseguirlo, decimos seré feliz cuando me gradúe, seré feliz cuando me case, seré totalmente feliz cuando tenga hijos…..ignorando que en realidad, ella es algo que absolutamente NADA ni NADIE puede entregarte, sólo uno mismo puede encontrar que ella reside en nosotros todo el tiempo, muchas veces decimos que  “merecemos ser felices”, que todos tenemos “derecho” a serlo. Sin embargo, el escritor del libro, que lamentablemente no me acuerdo como se llama, explicaba que aunque todos por supuesto merecemos ser felices, la felicidad NO es un derecho, porque si lo fuera, en el caso de carecer de tal, podríamos ir a reclamárselo a alguna institución, organización o persona que nos entreguen ese derecho y que lo protejan,que lo hagan valer, sin embargo no es así.


Yo suelo sorprenderme a mi misma, descubriendo en simples y básicas reflexiones, que equivocado que tengo algunos conceptos, y puedo asegurarles que día a día, trato de ser lo más inteligente posible (se hace lo que se puede….) para no desperdiciar esta oportunidad de ser feliz y por sobre todo de vivir. Y lo soy, pero es muy fácil enredarse y sumergirse en las complicaciones superfluas del sistemático existir.


Y por supuesto, creo que una de las mejores formas de ser felices, es haciendo felices a los demás, como se dice en inglés “Sharing the love”, y para una mamá no es muy difícil conseguirlo. Aunque ser padres tenga sus desafíos….como decirlo es un oficio…mejor dicho un arte, que te llena de amor y por lo tanto de felicidad la gran mayoría del tiempo.


Casualmente hoy recibo una invitación para escribir un artículo sobre como hago feliz a mi familia en el diario vivir, les puedo decir que justamente se encuentra la felicidad disfrutando de los detalles de la vida, no hace falta hacer cosas extraordinarias para ser feliz, soy y hago feliz a mi familia, cuando leemos todos juntos un libro, cuando cocinamos unos exquisitos brownies de chocolate  con dedos y cucharas pegoteadas de dulce, cuando salimos a jugar a la pelota, y cuando miramos una película familiar.
Me encanta consentir a mi familia con ricas cenas, ricos postres, e invitarlos a un paseo sorpresa. 
Ser feliz con las cosas de la vida diaria, no significa que no se debe tener aspiraciones, sino saber contemplar el presente, y disfrutar de él, si siempre estamos mirando hacia adelante, nos estaremos perdiendo la oportunidad de vivir, y de entregarles a nuestros hijos, esposo, y a todos nuestros seres amados, todo lo mejor de nuestro ser. 


¡FELIZ VIDA! Romina Tibytt🙂

“I wrote this blog post while participating in the SocialMoms and Farm Rich blogging program, for a gift card worth $25. For more information on how you can participate, click here.”