MARTES:
                Si el amor que yo te profeso pudiera alcanzar la perfección, quisiera comunicarte con toda mi alma la sabiduría intuitiva que nos acerca a Dios. Quiero que mi amor que aumenta a cada instante, llegue a purificarse, y así cada gota de mi sangre que pasa por mi corazón para formar tu cuerpecito, contendrá todo lo mejor de mi alma.

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